Las tres
especies más extendidas en nuestros hogares son: Agapornis roseicollis,
Agapornis fischeri y Agapornis personata. La diferencia básica
entre ellas es la coloración. Por lo que nos acabaremos decidiendo por una u
otra más por criterios visuales o gustos propios. Ninguna especie es mejor o
peor, ni es más difícil o fácil de mantener y/o criar. Hay experiencias que demuestran
que los A. roseicollis son algo más aventureros y en algunos casos algo
más agresivos aunque esto depende más del propio carácter del animal
que de la especie en si misma.